Quimioterapia
La quimioterapia consiste en el uso de fármacos para destruir las células cancerosas. Existen más de 50 medicamentos diferentes para combatir la enfermedad y prevenir el crecimiento, multiplicación y diseminación de las células malignas. Cuando están sanas, éstas crecen y se dividen de forma controlada; sin embargo, las células cancerosas se caracterizan precisamente por el crecimiento descontrolado. Por ello, estos agentes, que pueden emplearse solos o bien combinados, están dirigidos a bloquear esta multiplicación caótica.
El tratamiento, su duración, dosis, fármacos etc. dependen de factores tan diversos como el tipo de cáncer, su localización, el estado general del paciente… Esto sólo es una breve guía que, en ningún caso puede sustituir al médico, pregúntele a él todas las dudas que se le planteen antes de comenzar su terapia.
Efectos secundarios de la quimioterapia.
Las reacciones provocadas por la quimioterapia se deben a los efectos que los fármacos tienen sobre las células sanas y, aunque son muy frecuentes, lo normal es que cada persona reaccione de manera diferente. Puede que usted no experimente ninguna de las sensaciones que se describen a continuación, o éstas varíen de grado a lo largo de todo el tratamiento. Consulte a su médico todo lo que le preocupe. Hable con él.
La mayor parte de los pacientes suele sentir cansancio a consecuencia de la ‘quimio’, aunque también hay quien logra seguir con su vida normal sin que el tratamiento interfiera en sus actividades laborales, sociales o familiares. Además, gracias a los avances, los fármacos que se emplean ahora en quimioterapia son cada vez más selectivos, de manera que matan a las células malignas causando mínimos daños a las sanas.
Es difícil predecir cómo va a reaccionar cada paciente porque no existen parámetros homogéneos. Es normal que todo el malestar desaparezca cuando se finalice el ciclo, cuando las células encuentran oportunidad de reponerse por sí mismas de los efectos de los fármacos quimioterápicos. Sólo en algunos casos, según qué agente quimioterapéutico se emplee, los efectos persisten para siempre, e incluso pueden producirse daños en órganos como los riñones, los pulmones o el aparato reproductor. Es cierto que la medicina ha evolucionado mucho y ya existen otros fármacos capaces de evitar estas raras reacciones. Al margen de estas excepciones, lo más frecuente es que usted experimente:
- Fatiga. Este estado de cansancio y falta de energía prolongada es el más común, y se diferencia un poco del agotamiento que pueden experimentar los individuos sanos.
- Náuseas y vómitos. Las nuevas generaciones de fármacos antieméticos -los que se usan para evitar las náuseas- suelen administrarse incluso de manera profiláctica para evitar que la quimioterapia provoque este tipo de reacciones. Pero no siempre funcionan. Para evitarlo, los especialistas recomiendan beber líquidos al menos una hora antes o después de las comidas, comer despacio y en pequeñas cantidades, evitando las grandes comilonas. Manténgase alejado de olores que le disgusten, evite las comidas grasientas o muy fritas, respire profundamente cuando sienta que empieza a encontrarse mal y si se encuentra con ánimo, utilice terapias de relajación, yoga, lea un libro que le guste… De todos modos, recuerde, no todos los fármacos oncológicos producen náuseas.
- Pérdida del cabello. La alopecia es uno de los efectos secundarios que más preocupa a los enfermos y que más personas experimentan, aunque no todos los medicamentos provocan este problema. Algunos pacientes desarrollan este problema durante los primeros días de terapia, en otros casos es necesario esperar varios ciclos para notar la pérdida, unos de manera radical y otros progresivamente, depende de muchos factores. Generalmente el pelo vuelve a crecer cuando finaliza el tratamiento, tal vez con un color o textura diferente, éste es un problema menor al que la mayoría de la gente se readapta sin dificultad. Algunas personas optan por dejar el cuero cabelludo al aire, aunque la mayor parte de las personas recurren a pañuelos, gorros o pelucas para cubrirse. Todo depende de qué le haga sentirse más cómodo. Además se recomienda emplear champús suaves, aplicarlos sin frotar el cuero cabelludo, evitar que el secador tenga una temperatura demasiado alta y también evitar los tintes y otros productos permanentes. La pérdida de pelo no afecta sólo a la cabeza, y puede implicar también a otras áreas del cuerpo como el pecho, los brazos, piernas y pubis.
- olor. Los fármacos empleados en quimioterapia pueden afectar a los nervios, lo que en ocasiones provoca quemazón, entumecimiento, hormigueo en los dedos de pies y manos e incluso cefaleas y dolores musculares o abdominales. Es importante que le describa a su médico dónde le molesta, con qué frecuencia, si emplea algún fármaco para aliviarlo, si empeora a alguna hora del día etc.
Consejos mientras se esta realizando la quimioterapia.
- Que se haga acompañar de un familiar o alguien querido mientras usted se hace las sesiones de quimioterapia.
- Es recomendable que lleve una dieta equilibrada, rica en proteínas y verduras.
- Sea muy estricto con la higiene, realizando duchas diarias y evitando contacto con personas que puedan contagiarle resfriados u otras enfermedades.
- Limite sus actividades a cosas importantes, evite fatigarse y descanse lo más posible.
- Evite la exposición al sol, los tintes y agentes abrasivos en el cabello; mantenga la piel hidratada
